LO QUE APRENDÍ DE LAS CONFERENCIAS

La capacitación es un proceso que el 90% de las personas que laboran en una compañía realizan. Es una sucesión de aprendizaje en donde en cada sesión se refuerza, aprende o actualiza sobre alguna temática en especial.

En la pluralidad de los temas que se encuentran en los paneles de los auditorios, encontramos desde reforzamiento del carácter hasta la co-creación de ecosistemas empresariales. Finanzas, administración, recursos humanos, marketing, operaciones, contabilidad y muchos otros campos, cuentan con herramientas que le ayudan al personal de una empresa a renovar su metodología y restablecer las prácticas empresariales.

En el cúmulo de materias, los conferencistas son asertivos y logran que su mensaje cale en el público. La calificación hacia un expositor es algo subjetivo, ya que, depende del juicio sobre la apreciación de la temática impartida y la forma en que recibió el comunicado.

Personalmente, en el último semestre del año asistí casi semanalmente a varias charlas, de diferentes entidades, en campos de: emprendimiento, mercadeo, gestión y comunicación. La colectividad de expositores fue variada, pero la modalidad de impartición fue la misma.

No sé si antes de iniciar las charlas se ponían de acuerdo, o si hay un gremio que recoge los feriantes, pero me he llevado grandes decepciones en temas de creatividad.

La función principal de una charla radica en conectar. Si no conectas con tu público en los primeros 2 minutos, el desarrollo de la conferencia se tornará aburrida e inapetente. El 98% de los expositores inician de la misma manera las charlas: mencionan su nombre, el cargo y el contenido del asunto. Ni qué decir del desenlace: lluvia de aplausos que fue iniciada por 2 personas, seguido de un “caluroso” aplauso de todo el auditorio, no por iniciativa propia, sino por conducta mecánica del organismo, que responde ante un estímulo para adherirse al grupo de asistentes.

Me cansé de los expositores que cogieron la manía de utilizar la famosa gráfica de las tecnologías disruptivas, en las que figura los ejemplos de UBER (la mayor empresa comercializadora de transporte sin un solo carro) AIRBNB (la mayor empresa comercializadora de habitaciones sin un solo hotel) y AMAZON (la mayor empresa comercializadora de productos sin una tienda física).

Es válido exponer estas empresas disruptivas por la creatividad de sus modelos de negocio y las respuestas que hicieron para “zafar” a las personas de la costumbre mercantil, pero me parece un lastre que le den trilla en la forma que lo hacen: ponen la diapositiva, mencionan las empresas y continúan con el tema. ¡Por favor! Si van a hablar de compañías tan creativas, curiosas y divertidas, al menos dediquen buena parte de la charla a realizar un comparativo y exponer las maravillas que la mente puede hacer cuando tiene sed de concebir nuevas formas de mercantilizar las cosas.

El caso de Ford es otro tema: “le puedo vender el carro que usted quiera, siempre y cuando sea negro”.

¿Por qué nombrar una y otra y otra y otra vez a Kodak? Todo el mundo sabe lo que le pasó por no entender las nuevas formas de comercializar las imágenes digitales.

¿Por qué, siguiendo el ejemplo anterior, se habla de Xerox?

Y algo melodramático que se puso de moda y en TODAS LAS CONFERENCIAS VIGENTES lo mencionan: “HAY QUE PENSAR FUERA DE LA CAJA. Como si poniendo esta frase en la diapositiva, recitarla una y otra vez fuera congruente con lo que está mencionando.

Los auditorios se llenan de personas porque las piezas de comunicación son llamativas y logran despertar curiosidad en ellos, pero cuando comienzan a escuchar los ejemplos trillados, pierden el interés y no regresan.

Lo rico de una ponencia es lograr seguir cada frase del speaker que logró capturar nuestro interés.

Lo delicioso de las charlas es ir a aprender y participar.

Lo atrayente de los discursos es sorprenderse con el contenido próximo sin siquiera prevenir el hilo conductor

Deleitarse en un auditorio es algo mágico, pero la forma en que se está haciendo (en ciertos lugares y en algunas compañías) está haciendo perder credibilidad. Disfrutar de un buen speaker es estar sentado por lo que dure la temática sin percibir la sensación de aburrimiento.

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