TODO EL MUNDO HABLA DE PAZ, PERO NADIE CONVENCE

En una compañía rara vez se escucha la palabra paz, pero si se oye seguido la palabra acuerdo. Un contrato entre el empleador y empleado es un acuerdo. Un trato entre empresa y proveedor es un acuerdo. Una conciliación con los acreedores es un acuerdo. Un precio establecido hacia los clientes es un acuerdo. El voto de confianza que hacen las personas hacia la empresa para serles fiel es un acuerdo (digamos…tácito)

 

 

Quizá el tema de mayor controversia en los últimos años ha sido la paz. Un fundamento que debe regir en todas las naciones del mundo, y que por orden constitucional, debe ser un derecho fundamental en una sociedad regida por el poder democrático.

A lo largo de la historia, varios países han sido atacados con el flagelo de la guerra, y a través de negociaciones y discusiones sobre sus posturas, los acuerdos salieron a la luz y hoy día reina la tranquilidad por las calles, la seguridad y la satisfacción de saber que el ambiente de hoy no será el malestar de ayer.

En Colombia se ha hablado durante los últimos 4 años al respecto.

Una sociedad está compuesta por múltiples ideales y corrientes. Poner de acuerdo a un millar de personas no es asunto fácil, sabiendo que las posturas que apoyan lo contrario son tan fuertes.

Quizá en una democracia perfecta no exista la palabra “rivalidad”, pero, en nuestro bello país existe una decena de puntos tan diferentes, que es tarea casi titánica favorecer los intereses de cada uno de los habitantes.

En el plano empresarial sucede algo parecido. En una compañía existe todo tipo de personal: los activos, los dependientes, los que esperan, los “lentos” los calmados, los precisos, los perezosos y una decena de clasificación que vuelve singular la personalidad de cada quien.

En una compañía rara vez se escucha la palabra paz, pero si se oye seguido la palabra acuerdo. Un contrato entre el empleador y empleado es un acuerdo. Un trato entre empresa y proveedor es un acuerdo. Una conciliación con los acreedores es un acuerdo. Un precio establecido hacia los clientes es un acuerdo. El voto de confianza que hacen las personas hacia la empresa para serles fiel es un acuerdo (digamos…tácito)

El poder de convicción de un líder influye mucho en la caracterización de su personal. Así la mayoría no esté de acuerdo con su forma de pensar, le siguen los pasos porque saben que la consecución de la meta conlleva al beneficio comunitario.

Paralelamente, existen personas que son firmes en sus convicciones y no se dejan llevar por la bandola de un jefe que no inspira mucho. Para eso, convocan más personas con el fin de generar una especie de intransigencia.

Más allá de estar de acuerdo o no, es pensar en el bienestar de su gente; en el caso empresarial, de los clientes.

No es posible que una compañía que no se esfuerza por cumplir con los plazos de entrega y que cobra precios exorbitantes sólo porque sus políticas empresariales son así, no sea capaz de querer hacer las paces con sus clientes, quienes cansados y molidos, toman la última decisión de abandonarlos e irse para la competencia.

La paz con los clientes es posible.

Hay personas que desean recibir una llamada, un mensaje, un email, una video llamada o una visita de la compañía que en varias ocasiones les sacó sonrisas, pero que últimamente ha desgastado su propuesta de valor en promesas inconclusas que lo único que han causado es aumentar la decepción de su público.

La paz con los clientes es sana.

Sentir el aura de un cliente frecuente cada vez que entra a la tienda y percibir su sonrisa cada que saluda a los empleados y en especial al director, es sentir tranquilidad por el deber realizado. Motiva hasta el empleado más “rayado” y lo desarma con el carisma que ese tipo de clientes irradia.

Ser dueño de un ambiente propicio y ameno en vez de ser dueño de un establecimiento suena mejor. Servir de acompañante en las labores en vez de ser el jefe gruñón suena aún más bacano. Ser el amigo con el que se puede contar en cualquier momento suena “rebien” en vez del director.

El ambiente ideal en todo contexto es sentirnos a gusto y ser felices con lo que hacemos. Promovamos esa felicidad en las corporaciones y pongamos como regla principal en el manual de roles de servicio al cliente: SIEMPRE SONREIR, y verás como la facturación crece día a día.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s